A pesar de haber quitado la cuenta para dar mayor libertad en la exploración de la frase, parece que la cuenta ayuda de mucho a ubicarse en ella y a encontrar la dinámica que consigo lleva.
Una parte del cuerpo es cielo y nubes, se transformó en tormenta que viene a mover las cosas, como esa fuerza inevitable que corre por debajo de las circunstancias y los eventos, algo que llega a notarse una vez que se vive el episodio completo, casi como un destino.
En SIMULACROS existe ésta fuerza, está permeando todo el tiempo la obra, a la familia, la construcción. Son esos mecanismos invisibles que orquestan las coincidencias. El ahorcado, la luna y su luz a la altura del nudo corredizo... Hay una fuerza grande que aún no sabemos cómo denotar, pero que ya sentimos vibrar.
Comenzamos explorando calidades de movimiento sugeridas por los otros dentro de la frase. Con esto se pudo sensibilizar acerca de lo que nos significa el movimiento, y para cuando realizamos un ejercicio que trata de buscar las cosas que nos vienen a la mente con cada parte de la secuencia, se notó qué partes tratan un tema (o asunto, por así decirlo) y cuándo se pasa a otro. La sugerencia propuesta para mejorar la narrativa entre cada segmento fue ésta:
-cambiar la calidad de movimiento con cada cambio de situación (digámosle así)...
Y de pronto sucedió, la secuencia estaba llena de matices y cada cuerpo se veía comprometido con lo que estaba haciendo.
Nunca había podido describir con palabras ésto: que para cada movimiento estaría bien ser capaces de expresarlo como si fuese nuestra necesidad, como si eso precisamente fuese algo que no pudiésemos contener y entonces saliese espontáneamente (en lo aparente). Y es que puedo remedar los movimientos con los que lloro, pero al momento de montárselos a alguien, puede que sólo los realice al tiempo sugerido y con la energía sugerida. Pero entonces, la mayoría de las veces encuentro que los movimientos que imitan el llanto no son llanto, y para matizar...
Había intentado seguir el camino literal, mueve la mano suave, sin fuerza, en lo que tu torso se agita violentamente... (por poner un ejemplo azaroso), pero esto nunca llevaba a lograr la calidad; en la siguiente pasada lo hallado se había perdido. Ahora encuentro un camino posible: dejar que cada uno halle sus propias sensaciones, y lo aterrice en sus propias calidades. Pero para esto es necesario seguir el camino de qué es lo que me hace sentir, a qué sabe el movimiento por sí sólo, cambiar calidades y notar los contrastes (hoy justo una sensación sugerida fue ternura cuando la secuencia pasaba por la acción de clavar una daga), reflexionar acerca de lo que viene a la mente con cada movimiento de la obra, buscar qué es que cambia en el movimiento con aquello que viene a la mente, buscar dentro de la frase una sensación con la que estamos familiarizados y que acaso nos salva de lo cotidiano, encontrar así un atisbo de poética o narrativa, y por último, llenar de intenciones toda la frase, y hacerlo evidente.
Claro que éste es un primer paso, pero un paso muy firme.
(un mal encuadre, pero un bello árbol está reaccionando al viento, es justo de lo que hablo, de crearnos algo a lo que reaccionaríamos de un modo tal que -en este caso- mostraríamos justamente la danza bailada)
Durante la secuencia... un ataque, ataque al desenvolvimiento de las cosas, provocación a lo que está saliendo, las sorpresas tanto más importantes que los resultados, buscar los fracasos que llevan al suelo y nos hacen decir deploraciones y reír a carcajadas.
Buscamos estar alerta, cada uno lleva una intención que no debe guardarse para sí mismo. Buscamos hacer y no dar por hecho, nos ponemos de acuerdo para obtener el primer rompimiento...
Para llegar a una conmoción, a una pérdida del aliento, no basta con ejecutar los movimientos. Se puede estar pensando en lo que se va a realizar, o analizando cada paso, o incluso realizando cada cosa desde una auto-imagen pre-construida. Hasta el momento lo más difícil ha sido salir de los patrones que cada uno ha construido acerca de cómo se desea ver, o desea ser. Necesitamos salir de estos patrones y soltar cualquier análisis, cualquier reflexión. Sentir el cuerpo.
El ensayo de hoy trató de llevar a cierta incertidumbre antes de la ejecución de los movimientos de las frases armadas. Tratar de ver cómo se siente el cuerpo sin patrones o imágenes de por medio, y lanzarlos, tirarlos, desbordarnos. Durante algún momento pareció un juego, porque íbamos a la deriva pero admitiendo ciertas reglas: que al final hay que completar las frases durante la ejecución, y que para este punto el cuerpo ya debe de tenerlas en su registro, de modo que aún sin pensar en lo que sigue, el cuerpo sienta a lo que sabe y entonces siga el camino por pura sensación.
Este paso aún no está logrado, pero seguimos trabajando.